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¿Qué son los cólicos del lactante?

El cólico del lactante es un déficit de desarrollo del sistema digestivo. No es una enfermedad propiamente, pero es innegable que le provoca al bebé malas digestiones, retortijones e incomodidad. Y esto, como muchas madres y muchos padres ya sabrán, acaba provocando un llanto desconsolado.

Los cólicos normalmente suelen producirse más durante las últimas horas de la tarde o primeras de la noche. Los bebés que más los sufren son aquellos que acostumbran a tener hipo – que lo tuvieron incluso estando dentro del vientre materno – diarrea y desajustes digestivos.

Mayoritariamente se inician en las primeras semanas de vida, acostumbrando a llegar a su etapa más álgida alrededor de la sexta semana y remitiendo, normalmente, antes del cuarto mes de vida.

La explicación es sencilla: simplemente son bebés a quienes su sistema digestivo se desarrolla más tarde o más lentamente. Esto hace que presenten dificultades en las digestiones y que no depositen de forma regular.

 

Así que sí, la explicación es sencilla… pero convivir con ello no es tan fácil.
Los padres y las madres suelen describir los momentos en que su hijo sufre cólicos como la “hora de las brujas” o la “pesadilla de antes de dormirse”.
Y es que es realmente angustiante ver a los pequeños tan desconsolados con su malestar y no saber qué hacer para ayudarles.

¿Son cólicos?

Lo primero que nos ayudará a no preocuparnos en exceso, sobre todo si somos madres y padres primerizos, es saber identificar que lo que le pasa a su bebé son cólicos.

Los signos más evidentes de que un bebé sufre de cólicos, siempre y cuando se trate de un bebé bien alimentado y con buena salud, son los siguientes:

  • Siempre a la misma hora:

    El llanto desconsolado suele repetirse cada día a la misma hora. Como hemos dicho, suele ser hacia la última hora de la tarde. En algunos casos dura poco, sólo algunos minutos, pero lo más habitual es que sean episodios de tres horas o más; por desesperación de padres, madres, hermanos y… vecinos.

  • Intenso, agudo, inconsolable y sin causa aparente:

El llanto que produce un episodio de cólicos es especialmente característico. Muy agudo e intenso, claramente indicativo de desesperación. Y llega y se va sin explicación, sin estar relacionado con hambre o sed, frío o calor.

  • Postura tensionada:

    El bebé se siente muy incómodo cuando sufre cólicos, por eso cambiará de postura muy a menudo, encogerá las piernas, apretará los puños y tensará los músculos del abdomen. Y veremos, en su carita, la expresión de irritabilidad y agitación.

La solución no es sólo tener paciencia

Con la crianza de los hijos hay que tener siempre una premisa clara: todo son etapas. Así que los cólicos, igual que empiezan, se acaban.
Mientras lo vives parece imposible, pero así es. Todo pasa.

Ahora bien, no hace falta esperar sentados a que pase el tiempo. Hay cosas que podemos hacer para ayudar a disminuir las molestias y la intensidad de los cólicos.
La más importante: se ha demostrado que la fisioterapia y la osteopatía son recursos muy eficaces en este sentido.
Con una adecuada terapia manual los cólicos pueden llegar a terminar de forma definitiva.

¿Y cómo reducirlos?

El especialista se va a centrar en diferentes partes del cuerpo del lactante, a través de movimientos y masajes suaves que ayudarán a mejorar los movimientos intestinales del bebé.
Se trata de un tratamiento totalmente indoloro, de hecho, sobre todo si se realiza en un ambiente confortable, con la madre cerca y con cariño, el pequeño va a agradecer, y mucho, el bienestar que le va a proporcionar el masaje.

En la mayoría de los casos, después de la primera sesión ya se suele notar cierta mejoría.
Aunque harán falta algunas más para poder decir que ya se ha superado la etapa de los cólicos.

Para más información pida o reserve cita online  llamando al 93 470 53 10 o pidiendo una cita on-line.

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